El problema no empieza en tu cabello. Empieza en tu cuero cabelludo.
Más cabello en el cepillo. La raya cada vez más ancha. La raíz aplastada a media tarde.
Lo que no te cuentan: los shampoos líquidos dejan un residuo invisible.
Sumado a la grasa natural y al sarro del agua, fuerte en Monterrey, Mérida o Querétaro, forma una capa que aplasta la raíz, irrita el cuero cabelludo y quiebra el cabello antes de que crezca.